En Chile, que es mi país de residencia, en 2025 nos toca elegir un nuevo Presidente de la república, además de renovación de parlamentarios. Y no digamos que es asunto feliz, básicamente porque por estos días todo se ha vuelto demasiado caótico y gris. No tengo claro del por qué está ocurriendo lo que sucede (drama a gran escala en que todo el mundo golpea a todo el mundo sin tener muy claro el origen de la disputa...), pero si soy capaz de atestiguar las consecuencias del malvivir generalizado y que se traduce en tanta mala onda a toda hora y en todos los espacios. Pareciera ser que esto es, lo que en palabras de expertos sociólogos y antropólogos anticipados al fenómeno post-pandémico (Sars-Covid), el sálvese quien pueda, con uñas y dientes propios de la manera "ingeniosa" que pueda ocurrírsete (da lo mismo a quién afectes o a qué pega directa o indirectamente el proceder que "resuelve"), y para peor, podría ser que ni la misma humanidad se entere (o se dé por no...